Ludovica Squirru Dari (LSD para los amigos) inició nuevamente, como todos los diciembres desde hace muchos años, su gira del año presentando el Horóscopo 2019, año del chancho de tierra. En teatros, clubes, ferias del libro del interior del país y del exterior, esta mona de fuego desparrama su particular vocabulario -conocido para los que la siguen- original y oriental: energía qi, yin yang, wu wei, karmas y mundos paralelos.

Es cosmopolita, aunque vive enamorada de la casa de Las Rabonas (Córdoba), traductora del cosmos y de otras civilizaciones, pitonisa de los sucesivos karmas de la Argentina, refundadora mitológica de café concert. Todo esto la hace un personaje particular, que celebra la vida mientras intenta comprender las corrientes energéticas que la rigen.

En su último libro se la ve rodeada de porcinos y bloques de heno, en pleno campo. Aborda en él temas tan diversos como el cambio climático, la alimentación, el aborto, el extractivismo yanqui de Uranio, las redes sociaes, la corrupción "endémica" como problemática nacional y más. "Las enfermedades de carácter crónico serán el gran tema", anuncia. Luego, un poco más up: "los años del chancho son para bailar, para comunicar con todo el cuerpo. La comunicación es lo más importante, el chancho no se mide, desea arte y detalles, pero también sentirse útil". Será, en resumen, un año fértil, con especial mirada en las cuestiones de la tierra.

Esta viajera cada vez menos citadina que recorrió el mundo de Oriente a Occidente tratando de entender el tiempo con otros calendarios, hace foco en la vida natural, la bioconstrucción, los emprendimientos agroecológicos y el teléfono de línea por sobre el Whatsapp, la charla de café por sobre Internet: "Hay que estar sanos, dejar de lado la tecnología adictiva y concentrarse en la naturaleza".

2019 y el chancho de tierra

"El año del chancho será una continuidad del año del perro, en definiciones que han transformado el clima social, político, de hábitos, costumbres. Un cambio hacia el retorno de las pequeñas cosas de la vida, y a revalorizar el ahorro, la inversión con los recursos reales, sin ilusión, aceptando la crisis (oportunidad para el cambio)", comenta a Entremujeres.

Como el cambio climático (alarma mundial ineludible en estos tiempos) es uno de los temas presentes en el libro, el sentido apocalíptico propio de astrólogos y reyes del vaticinio la abraza. Pero Squirru abreva de muchas tradiciones para reafirmar esto: "estamos en un final de ciclo astrológico en el universo de los chinos y los mayas.Las kalpas indias coinciden con estos aspectos. Es momento de que caiga una civilización para que nazca otra, como ha sucedido en otros momentos". Ese caos, viene de la mano de un cambio en las costumbres "habrá que ser preventivos en higiene y salud, tratar de comer sano, equilibrando, cultivando una huerta y recuperando los oficios artesanales", agrega, porque "el tiempo bisagra que atravesamos requiere consciencia espiritual, mental, material. Urano en Tauro cambiará estructuras milenarias en los poderes políticos mundiales".

El mundo convulsionado le da al chancho de tierra una nueva oportunidad para volver al chiquero personal y pensar en términos muy concretos. "El mundo continuará con migraciones e inmigraciones, que producirán nuevas enfermedades en la zona del estómago, páncreas, intestinos", dice. "La lluvia azotará al planeta y será un año verde, acuoso, fértil. El chancho siente que ocupa el lugar correcto en la familia, la profesión, la comunidad. Será altruista, generoso y amigo de cultivar virtudes, pero el chancho que se sienta excluido de su manada será un jabalí salvaje".

El chancho para la Argentina

Según Ludovica, a diferencia de otras naciones (como Estados Unidos) que convocaron, para fechas claves de la independencia de la nación, a astrólogos, masones, magos, nuestro país se fundó “a los ponchazos”. Es resultado fue que carta astrológica del 9 de julio está mal aspectada: Argentina es de Cáncer, tiene la luna en Capricornio y el ascendente en Libra.

"Argentina tendrá que aceptar "El trabajo en lo echado a perder" (uno de los hexagramas del I ching), por no buscar las causas de sus problemas atávicos y refundarse con nuevos espíritus que alberguen las necesidades de la mayoría. Confiar en sus recursos naturales, comunidades de producción agrícola-ganadera, textil, de elaboración de productos nacionales y desarrollar la energía renovable, sustentable, y la premacultura", insiste.

Aconseja, además, que "debemos evitar caer en guerras sucias entre candidatos, guerras mediáticas, y mejor que nos concentremos en estudiar y refundarnos desde lo cósmico, desde una buena aspectación astrológica".

Cuando le preguntamos a qué signos les irá mejor este año 2019 respondió: "Las afinidades del chancho con el conejo y la cabra serán óptimas. Será un buena año para el mono, la rata, el tigre, el caballo. Deberán cuidarse la serpiente, el dragón y el perro".

Que el 2019 nos encuentre de pie, a todo el zoo completo, con los pies en la tierra para poder disfrutar más y con paraguas en mano (por si acaso el cambio climático trae más lluvias de las esperadas).

Fuente: Clarín.