Joven gualeguaychuense denunció a su abuelo por abuso sexual
Joven gualeguaychuense denunció a su abuelo por abuso sexual

A través de un video compartido en las redes sociales, la joven denunció a sus abuelos.

En la semana, se viralizó un video en la cuenta de Instagram, “Feminista Oficial”, en la que Fernanda, una joven gualeguaychuense realiza una denuncia pública contra su abuelo por abuso sexual, y contra su abuela por encubrir a su marido.

El video tomó estado público, y se puede encontrar en la cuenta mencionada.

A continuación, Diario Actualizado realizará una transcripción textual de lo denunciado por la joven, con la aclaración de que se omiten los apellidos por cuestiones legales, pero dichos apellidos son mencionados en el video.  

DECLARACIÓN DE FERNANDA

“Tengo 18 años, nací en Entre Ríos, Gualeguaychú. Mi madre biológica se llamaba Silvia Raquel M****, fue una mujer independiente que padeció maltratos, abusos y acosos, y fue obligada a pasar situaciones de manera forzada y sin alternativas”

“Mi padre biológico se llama Jose María F***, nunca cumplió el rol que debía, es un proxeneta, abusivo y golpeador. Incluyendo a su pareja Marta, en ese trayecto en el que conviví con ellos. Me han dejado cicatrices corporales y a la vez psicológicas”

“Mi abuelo paterno, Enrique Antonio F****, hace ya aproximadamente 12 años, siempre se mostraba ante la mirada de terceros como un buen hombre, tanto atento y cariñoso, pero detrás de esa máscara existe en realidad otra persona” y agregó “Ahora te hablo a vos Enrique, dejame hacerte memoria, ¿Recordás la hora de la siesta?, cuando yo estaba en mi cuarto jugando y vos entrabas a despedirte porque te ibas a trabajar, te sentabas en la esquina de la cama y me decías que te dé un beso de despedida. Yo te besaba la mejilla y vos me decías ‘más cerca de la boca’ apuntando con tu dedo, y yo te daba un beso más cerca, entonces me decías: ‘ahora más cerca, besame la boca’, y yo te decía que no quería hacer eso porque no me gustaba, y vos me agarrabas de la nuca y me obligabas de manera forzada a que te besara. Después te ibas como si nada” 

“Cuando llegabas de trabajar me sobornabas regalándome dulces para que yo minimizara los hechos y creyera que era lo correcto”

“¿Acaso recordás otra siesta? Cuando mirabas televisión y yo me quedaba a mirar porque era entretenido lo que veías, y me hacías sentarme en tus piernas, recuerdo claramente la vez que yo tenía una falda puesta, vos apoyabas tu mano en mi rodilla y me preguntabas intimidándome si me molestaba, y yo te decía que no, entonces subías tu mano más arriba y me decías ‘¿ahí te molesta?’, entonces volvía a decirte que ‘no’ por temor, llegó un momento en que tu mano terminó en mi vagina y vos hacías mucha presión ahí y yo me quejaba porque me dolía mucho, cuando me quejé fuerte me sacaste de arriba mucho, porque se escuchó mi queja, entonces yo me encerraba en el baño hasta la hora en que te tenías que ir, porque sentía mucho miedo al tenerte cerca”

“¿Recordás cada mañana antes de que despertaras a mi hermano porque se orinaba en la cama? Te acercabas a mi cama y controlabas que esté dormida, porque yo recuerdo cada una de esas. Porque primero empezó con sentarte en el borde de la cama y acariciarme los pies y mirarme mientras dormía. Hubo otros días en que empezabas a destaparme y me acariciabas todo el pecho y sobre mi shortsito, después fueron empeorando las cosas, empezaste a destaparme, acariciarme todo mi pecho, moverme el shortsito y sobre la bombacha me tocabas la vagina, y yo cuando sentía que estabas ahí, me movía, porque no quería seguir sintiendo dolor con tus supuestas caricias de amor de abuelo”

“Luego, antes de que me destaparas, yo ya estaba traumada, cada noche no podía dormir bien y vos volvías a tocarme, metías mi mano bajo mi bombachita, introducías tus dedos en mi vagina y me hacías doler, entonces me movía para que pararas, sentía miedo de gritar porque no quería recibir más golpes de los que había recibido. Vos esperabas a que me quede quieta y volvías a hacerlo nuevamente, hasta que yo me movía y me tapaba hasta la cabeza y te apartabas rápidamente”

“Lo peor de todo, es que cuando le conté a Celia, mi abuela paterna, ella no me creyó, y me hizo sentir miedo y me intimidó. Dijo, convenciendome a mí, que era todo una mentira que hizo Justino para que nos vayamos a vivir con él, cuando en verdad Celia estaba protegiendo a un abusador. Celia, y yo con mi inocencia de seis años, hizo que pensara que ella y Enrique tenían razón, y de esa manera tuve que ocultar y negar la verdad, pero lo que sí podía sentir era sentir un repudio, dolor y enojo, todo hacia mi cuerpo, al saber que no tenía el control en mis manos”

“Para completar, Celia me juzgó y me obligó a sentarme sobre las piernas de Enrique Antonio F****, darle un beso en la mejilla y un abrazo, y pedirle perdón por supuestamente haber mentido”

“Hoy ya junté las fuerzas necesarias y lo puedo contar, porque recibí el apoyo de mi familia y amigos, y se que muchas mujeres callan por el miedo al qué dirán o porque se sienten solas, pero dejame decirte que ‘no estás sola hermana, porque yo sí te creo’”

RECORDAMOS QUE SI SUFRÍS ALGÚN TIPO DE VIOLENCIA LA LINEA 144 SE ENCUENTRA DISPONIBLE LAS 24 HS, LOS SIETE DÍAS DE LA SEMANA.