Liliana Leonhardt, su historia

Lorena Leonhardt, contó con lujo de detalles, la historia de su hermana Liliana.

Liliana Leonhardt, su historia

Miércoles, 05 de Diciembre de 2018

Locales

LILIANA LEONHARDT, SU HISTORIA: por Lorena Leonhardt

Tenía 51 años, Hipotiroidismo (controlado con medicación).

El 29 de agosto de 2017, 15:30 hs mi hermana asistió a la guardia del Centro Médico San Lucas (en Gualeguaychú) por un dolor lumbar que se extendía hacia su pierna izquierda.

El neurocirujano que la atendió, Dr. Víctor Muñoz, diagnosticó – sin estudios previos – Bursitis de Trocánter – inflamación de las estructuras que cubren el trocánter mayor, que es la parte más externa de la cadera. El primer diagnóstico que tuvo mi hermana, y la infiltró con LIDOCAÍNA Y BETAMETASONA,en box de guardia, sin asistencia radiológica, en ambos glúteos, aseguraba que en media hora pasaría el dolor completamente… y luego de indicarle a Liliana que vuelva a su casa, se retiró.

Ese mismo día, 21:30 hs debimos llamar a la ambulancia de la clínica, y Liliana fue trasladada. El médico encargado del traslado fue el Dr. Brun. Los dolores lumbares de mi hermana eran peores a los previos a la infiltración.

Fue ingresada a terapia intermedia con la presión arterial muy elevada (la cual fue atribuida al dolor que ella sentía) y bradicardia (es decir entre 40 y 50 pulsaciones cardíacas).

Además presentaba Hiperglucemia ( por efecto de los corticoides que recibió).

Se le administraron medicamentos para el dolor (DICLOFENAC) y para regular la presión elevada. En ese momento la médica clínica, Dra. Natalia Wessolowski tiene una discusión con el médico que la había infiltrado, sugiriendo que se le hiciera una resonancia para buscar la causa del dolor, sin embargo el Dr. Muñoz reafirmó su diagnóstico: bursitis de trocánter.

Dos días después, el 31 de agosto, se le realizó la resonancia, y se pudo apreciar una doble hernia de disco (en el segmento L4L5), segundo diagnóstico, esta vez: Radiculopatía.

Le indicaron más DICLOFENAC y un rescate de MORFINA cada 2 hs. Programaron un bloqueo, para el cual era necesaria la asistencia de un tomógrafo, pero el mismo se rompió justo en ese momento.

El director médico de la clínica, y especialista en ortopedia y traumatología, Dr. Emilio De Zan, informó en la Historia Clínica que se continuaría con el PLAN ANALGÉSICO y control por Consultorio Externo.

Al otro día la Dra. Wessolowski dejó asentado en la historia clínica de Liliana, que: seguía con hipertensión asociada al dolor – pero de todos modos indicó el alta médica con medicamentos para tratar la hipertensión, DICLOFENAC, PREGABALINA Y CODEÍNA FOSFATO, la cual se transforma en MORFINA de lenta liberación en sangre –.

Liliana seguía mal, y el 2 de septiembre debió reingresar a terapia intermedia, sin poder caminar ni flexionar abdomen. El dolor lumbar que sentía era tan fuerte que la médica que la asistió, Dra. Toledo, anotó en la historia clínica que, del 1 al 10, el dolor que padecía Liliana era extremo y estaba valorado en 9. El terapista y cardiólogo Dr. Marcelo Ríos, indicó en el informe médico que la bradicardia asociada a Liliana era de 40 POR MINUTO, que además presentaba hipertensión arterial.

A raíz de ello decidió dejarla en terapia para realizar un MONITOREO CARDÍACO y manejo del dolor, indicando varios medicamentos (FENTANILO, DICLOFENAC, paracetamol, y clonazepam).

El 4 de septiembre, Liliana fue evaluada por el terapista Dr. Gustavo Roldán, y la pasaron a piso sin avisarnos – sin embargo en la historia clínica los médicos anotaron que sí nos habían informado a los familiares dicha situación –. Los dolores que padecía mi hermana no cesaban, y no tenía movilidad de la pierna izquierda.

Sentía cambios bruscos de temperatura que se alternaban entre frio y calor, mientras que sus piernas estaban heladas… comenzó entonces a tener un fuerte deterioro sensorio; cólicos, vómitos y diarrea con sangre desde esa tarde.

Le realizaron una Rx de tórax y el diagnóstico fue: CARDIOMEGALIA – un aumento anormal del volumen del corazón –.

Los vómitos, la diarrea con sangre continuaron al día siguiente, Liliana estaba realmente muy mal y todavía no podían dar con el diagnóstoco… Ese día la Dra. Wessolowski indicó ciprofloxacina ( antibiótico) porque los glóbulos blancos habían aumentado bastante y no se sabía aún la causa. El deterioro sensorio de mi hermana era cada vez mayor.

Una enfermera nos advirtió que hacía ya varias horas que la vía del suero estaba infiltrada… o sea que la medicación no estaba pasando – Liliana permaneció 48 horas sin que se realizara una corrección de la vía –. Estuvo sin hidratación ni medicación. Recién ese día, la Dra. Wessolowsky pone en la historia clínica que se haría una “posible interconsulta con gastroenterología”… o sea Liliana todavía no había sido evaluada por un gastroenterólogo a pesar de todos los síntomas.

Al día siguiente, el 6 de septiembre, el recuento de glóbulos blancos había aumentado mucho más. Se pidió la interconsulta con el Dr. Dardo Caraballo, gastroenterólogo… y él dio el tercer diagnóstico: presunta Colitis pseudomembranosa –infección del intestino grueso (colon) debido a una proliferación excesiva de la bacteria Clostridium difficile (C difficile) – y se envía el cultivo al Hospital Malbrán para identificar la bacteria.

El Dr. Caraballo indicó Metronidazol para tratar la supuesta infección, pero no había realizado una colonoscopía para determinar dicho diagnóstico, y como tenía un congreso en Rosario, dejó indicado que si Liliana seguía así en 48 hs debería ser derivada a un centro de mayor complejidad.

Esa misma tarde, el neurocirujano, Dr. Guillermo Escalada, nos informó que hasta tanto no se revirtiera la infección que tenía Liliana no podían programar una cirugía de columna… y la Dra. Wessolowsky nos manifestó que había iniciado los trámites de derivación con la obra social Ostrac.

Al otro día el cuadro gastrointestinal de Liliana empeoró muchísimo… con un intenso sangrado rectal y vaginal, fuerte dolor y distensión abdominal…estaba sufriendo un dolor indescriptible. Y a pesar de estar haciendo todo lo que estaba a nuestro alcance por ella, la impotencia nos vencía.

Los médicos decidieron probar con otro antibiótico: Vancomicina.

Fue tal la insistencia en derivarla, por no haber gastroenterólogo en la ciudad y dado que el tomógrafo estaba roto, que trasladaron a Liliana a Cedime, un centro de diagnóstico por imágenes.

La indicación era clara, debían realizarle una Tomografía sin contraste, a esa altura dudaban si había perforación intestinal, y era muy peligroso el suministro de contraste oral… pero por error la hicieron con contraste.

En la TAC se detectó que Liliana presentaba un derrame pleural bilateral, distensión de intestino delgado, abundante líquido en su interior, y Ascitis (acumulación de líquido en el área que rodea a los órganos en el abdomen.).

También le realizaron una Rx, en ella se evidenció un aumento del área cardíaca consistente con una dificultad respiratoria, AORTA ELONGADA, y silueta cardíaca globulosa.

A todo esto Liliana seguía sin vía, sin suero…como dije antes, estuvo 48 horas sin suero, recién esa tarde, el cirujano Dr. Ignacio Zas, logró colocar la vía central.

Ya habían transcurrido 9 días desde la primer consulta de Liliana, en 9 días el deterioro fue tremendo.

Recién en ese momento se decidió llamar – por primera vez – al infectólogo del sanatorio, Dr. Ignacio Bourlot, quien no pudo acercarse al sanatorio porque había sido intervenido de la rodilla recientemente. Sin embargo indicó que a Liliana se le agregara más metronidazol endovenoso… los glóbulos blancos seguían aumentando, y la causa seguía siendo desconocida.

Ese mismo día, 8 de septiembre, trasladaron a mi hermana al centro Jeanot Sueyro con la intención de realizarle la colonoscopía (4 DÍAS DESPUÉS DEL COMIENZO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA BAJA). El cirujano, Dr. Juan Boari, realizó dicho procedimiento.

Lo que se buscaba era determinar si Liliana tenía pseudomembranas, que confirmaran el diagnóstico de colitis pseudomembranosa. En el informe Boari indicó verlas con claridad.

Me manifestó que además de las pseudomembranas se advertía un sangrado vaginal, y que el estado de mi hermana era muy grave.

Llamó a la Dra. Wessolowski para decirle que siguiera con el tratamiento, ya que SIN DUDAS lo que tenía Liliana era colitis pseudomembranosa. Entonces comenzaron a suministrarle más antibiótico vía rectal, para combatir la SUPUESTA y confirmada por el Dr Boari colitis pseudomembranosa.

El cuadro de Liliana empeoraba minuto a minuto y fue trasladada a terapia intensiva.

Los estudios que le realizaron al día siguiente, 9 de septiembre, indicaron que su nivel de sodio en sangre era muy bajo( había permanecido casi 48 hs con la vía del suero infiltrada), que presentaba compromiso neurológico, insuficiencia renal aguda y abdomen agudo.

Todavía no había habido respuesta por parte de la obra social de hacer la derivación.

Las horas pasaban y el cuadro de mi hermana era cada vez más desalentador. Al día siguiente Liliana presentaba un mal manejo de secreciones, rigidez de nuca, signos de meningitis… entonces decidieron realizar una intubación para asistir su respiración mecánicamente.

También le realizaron una punción lumbar para saber a ciencia cierta si tenía meningitis, el resultado fue negativo…Pero los glóbulos blancos seguían subiendo.

Ese día le realizaron otros estudios en Cedime.

El 11 de septiembre, el gastroenterólogo volvió de su congreso en Rosario y realizó la colonoscopía. NO ENCONTRÓ PSEUDOMEMBRANAS

Descartó el diagnóstico de colitis pseudomembranosa que él mismo había supuesto y que el Dr Boari había confirmado, y diagnosticó (cuarto diagnóstico): Megacolon Tóxico.

Decidieron no operarla ( esperando el resultado del cultivo del Malbrán) a sabiendas de que el resultado de la colonoscopía era diferente, e incluso con un diagnóstico distinto al que presentaba anteriormente, es decir que el resultado del cultivo no era relevante a estas alturas.

Insistían en derivarla, y comenzaron a transfundirla… ese día le administraron 7 unidades de sangre. Liliana presentaba una coagulopatía importante, no sabían por qué!!!!!

Estaban completamente perdidos, tal es así que el médico de terapia de ese momento, Dr. Gustavo Roldán ve la TAC y escribe en la historia clínica “edema cerebral????”.

El 12 de septiembre llegó el resultado del cultivo: negativo. Recién en ese momento decidieron operarla.

Le practicaron una Colectomía total (es decir le sacaron el colon por completo). Encontraron sectores de isquemia PARCIALES en colon (quinto diagnóstico de Liliana)

Entre las varias contradicciones que ocurrieron ese día, en la historia clínica escribieron que los familiares no estábamos presentes a la hora de dar el informe post operatorio, sin embargo estábamos todos ahí y recibimos dicho informe.

Incluso, nos informaron que debieron comenzar con hemodiálisis debido a que los riñones de Liliana no funcionaban.

A la 1.30 de la madrugada del 13 de septiembre, horas después de la operación, Liliana entró en shock hipovolémico. Nos llamaron para que fuéramos al sanatorio porque el cuadro era muy grave.

Le habían transfundido 3 unidades más de sangre…sangraba mucho por los drenajes.

En medio de toda esa situación, desesperante para nosotros, y momentos críticos para mi hermana, debimos presenciar una importante pelea entre el anestesista Mario Martinez Goñi, el Dr. Ignacio Zas (cirujano), y el Dr. Geuna (jefe de terapia). No se ponían de acuerdo en la decisión de operarla!

Ese mismo 13 de septiembre, a las 10 de la mañana la ingresaron al quirófano, nos advirtieron que era muy poco probable que la salvaran.

El cirujano, Dr. Zas, nos comentó incluso sobre la posibilidad de utilizar un packing para control de hemostasia ( apósito de gasas para evitar la hemorragia interna, que se deja luego de realizada la cirugía y que se retira dentro de las 48 a 72 hs posteriores).

Liliana fue operada. En el informe post operatorio (con varios familiares como testigos), nos confirmó que no había sido necesario extirpar el bazo, que con solo cauterizar algunos vasos sanguíneos había sido suficiente, y que tampoco se dejó packing. En el protocolo quirúrgico que consta en la Historia Clínica dice que extirparon el bazo en su totalidad, y en el preliminar de autopsia se describe: apósito en lecho esplácnico (compresa de gasas encontrada en el abdomen).

El 14 de septiembre continuaron transfundiéndola y solicitaron una interconsulta con un hematólogo, Dr. Gota. No comprendían el por qué de la coagulopatía!

Los siguientes días Liliana permaneció dormida…seguían transfundiéndola. Nos dijeron que si bien tenía una estabilidad clínica, su estado era crítico Y LA SANGRE SE DILUÍA..

Para el 18 de septiembre, mi hermana presentaba lesión en las corneas, candidiasis en vagina, pliegues inguinales, y glúteos. Nos pidieron que compráramos una crema para tratar esos hongos en los pliegues. Había estado los dos últimos días con fiebre, comienzan a tratarla con un antimicótico, y rotan los catéteres… sin embargo, y a pesar del bajo débito de diuresis, decidieron no dializarla.

Ya habían pasado 21 días, de todo este calvario por el que estaba atravesando mi hermana. Se había solicitado su traslado varias veces y debido a gravedad del estado en el que se encontraba Liliana y a la falta de respuestas enviamos una carta documento a la obra social.

El 19 de septiembre Liliana evolucionó… a pesar de la fiebre, y se reinició la hemodiálisis.

Al día siguiente, ante la falta de respuesta por parte de la obra social solicitamos una medida cautelar de urgencia invocando derecho a la salud con peligro de vida – todo esto consta en el expediente de la causa –.

Ese día confirmaron el desarrollo de cándida SPP. La fiebre de Liliana no cedía y además, luego de la sesión de diálisis decidieron retirar ese catéter.

Solicitaron diversos estudios: serología para Chagas (el resultado dio negativo) y control de TSH (tiroides) Liliana había pasado varios días sin recibir la medicación para su hipotiroidismo y el resultado dio mal. Le empezaron a suministrar dosis altas para controlar su tiroides.

Por la noche, la obra social, previa coordinación con el Dr. Santiago Alcántara y el Dr. Geuna trianguló el traslado de Liliana a la clínica La Merced, de Marín Coronado.

El mismo Dr. Geuna me había dicho que había trabajado para un servicio de ambulancias hace unos años, en Bs As, y llevaban pacientes a esa clínica, y el lugar era de temer.

La ambulancia llegó esa noche, mientras nosotros redactábamos la cautelar en el estudio de abogados. El jefe de terapia y el chofer de la ambulancia me llamaron preguntando qué hacer. Le manifesté al jefe de terapia Dr Geuna, que no entendía el motivo de su llamado. Ya habíamos hablado que la Merced no era una alternativa sanitaria para Liliana según su recomendación. No se la trasladó.

El 21 de septiembre de 2017 el Dr. Ghiglione asistió, por orden judicial, a ver en qué estado se encontraba Liliana.

El terapista en ese momento era el Dr. Juan García, y él dijo que el estado de mi hermana había mejorado, que estaba estable, y que no era bueno en ese estado de mejoría, trasladarla con el respirador.

El Dr. Ghiglione le manifestó al juez que no había peligro de vida, y la medida cautelar solicitada, fue rechazada.

De hecho, el Dr. García dejó eso asentado en la historia clínica.

Intentaron sacarle el respirador pero Liliana no pudo manejar las secreciones bronquiales y debieron conectarla nuevamente… nosotros no habíamos advertido ninguna de las mejoras que ellos manifestaron.

Los signos de agotamiento de Liliana eran cada vez más evidentes, seguía hipertensa, con taquicardia, sudorosa… ellos indicaban MÁS ANALGÉSICOS. ESTA GRAN CANTIDAD DE MEDICACIÓN ES CLAVE EN TODA LA HISTORIA DE LILIANA!

El 24 de septiembre, el médico de terapia, Dr. Vladimir La Rosa González manifestó que Liliana tenia pérdida de fuerza, menos reflejos, su presión era inestable y presentaba una atrofia muscular muy evidente. Y decidió administrarle lo mismo que le dieron durante toda su internación, antiinflamatorios no esteroideos (AINES). – Ese día, en mensajes por WhatsApp que tuve con el jefe de la terapia, él me dijo que los AINES PODÍAN PROVOCAR O AGRAVAR LA ISQUEMIA!!!!!!–.

En la visita de la tarde, encontramos al dr La Rosa durmiendo…y a Liliana con materia fecal en heridas, orificios de drenajes, vagina, y escara sacra.

Si bien la escara no figuraba a la fecha en la historia clínica (se relata como posterior), era oscura y profunda. Junto a Ezequiel, el enfermero, la limpiamos. Pedí que por favor despertaran al médico y éste me diera una explicación.

Lo que me dijo fue que lo que Liliana debía tener colocado eran bolsas de ileostomía, no de colostomía – que era la que tenía –.

Me explicó que esas que utilizaban eran muy chicas, y que la materia fecal de la ileostomía es muy líquida, por lo tanto se rebalsaban todo el tiempo.

Era domingo. Llamé por teléfono al Dr. Geuna. Me dijo "seguramente bolsas hay en la farmacia del sanatorio, pero la llave la tenía la encargada, y los fines de semana no estaba, porque viajaba a Bs As.

Iván, el hijo mayor de Liliana, recorrió todas las farmacias de la ciudad. Ese tipo de bolsas no se venden al público. Decidimos fabricar nosotros unas bolsas provisorias junto a Ezequiel.

Al día siguiente, Lunes 25 de septiembre, recibí un mensaje del Dr. Geuna con una foto de la bolsa de ileostomía, ante mi reclamo, Liliana tenía colocada una… y según Geuna la había conseguido el cirujano que la había operado.

Ese mismo día, el cirujano, Dr. Román Seva, se comunicó vía telefónica con el marido de Liliana para informarle que se la ingresaría a quirófano para hacerle una traqueostomía, ya que la asistencia respiratoria mecánica había sido muy prolongada.

Una vez realizada la traqueostomía, notaron que el tubo no estaba bien colocado y realizaron una maniobra para arreglarlo, pero a Liliana no se la notaba cómoda respirando, no se expandía bien el pulmón.

Un rato más tarde, nos encontramos en la habitación de terapia con el Dr. Zas, que nos dice que no debíamos preocuparnos por el episodio del día anterior, por la materia fecal encontrada en todo el cuerpo, porque LA MATERIA FECAL NO INFECTABA LAS HERIDAS.

Al día siguiente nos informan que mi hermana presentaba desnutrición severa. El brazo izquierdo se encontraba hinchado desde hace días… tenía el doble de su grosor habitual. En la clavícula, sobre ese brazo, tenía colocada la vía parenteral por donde la alimentaban. Sus piernas y brazos estaban inmóviles. La escara sacra tenía muy mal estado, me ofrecí a tratarla y me permitieron ingresar a terapia y hacerlo con ayuda de la enfermera.

La fiebre seguía, tenía dificultades para respirar, creímos que posiblemente se debía a que la traqueostomía estaba mal realizada, continuaron administrándole analgésicos.

Pidieron una interconsulta con ginecología por flujo vaginal patológico – había tenido materia fecal dentro de la vagina por el episodio de la bolsa.

Los días pasan y su estado seguía empeorando. El 28 de septiembre al hecho de no poder mover brazos ni piernas, se suma que ni siquiera podía mover los dedos. Estaba muy hinchada, le costaba muchísimo respirar con la traqueostomía.

El kinesiólogo la movió y ella se mordió hasta sangrar del dolor que eso le provocaba, y por la traqueostomía no podía hablar, con los labios me dijo “no más”. Lloraba…sentía mucho dolor, tenía sus piernas heladas y sin color.

En los días siguientes el cuadro no mejoraba, la fiebre, el deterioro sensorio y la taquicardia continuaban… se le transfundió una unidad de sangre, le practicaron una tomografía que mostraba, mucho derrame pleural izquierdo.

Tenía la piel fría, sudorosa y de color marrón amarillento. Mucho edema generalizado. Continuaron administrándole ANALGÉSICOS.

Para el 1 de octubre, un mes de esta pesadilla, mi hermana estaba irreconocible. El edema hizo que la cara quedara hundida en una masa inflamada. Tenía un bulto en el costado del cuello. El Dr Ríos nos dijo que el edema es normal, que no se debía a sepsis.

Preguntamos si era necesaria diálisis para eliminar el líquido, dado que no era infección, y nos respondió que la diuresis era normal.

El 2 de octubre Liliana tenía severo fallo multiorgánico, sangraba mucho por las heridas, hacia días que se la veía muy hinchada, y tiene un shock hipotensivo.

Liliana, falleció el 3 de octubre de 2017.El lateral de su cabeza, cuello y heridas del abdomen supuraban. La velamos a cajón cerrado.

El reclamo que inicié desde que falleció mi hermana no solo se debe a que nunca pudieron determinar qué era lo que tenía, hubo un sinfín de irregularidades.

En todo momento el jefe de la terapia, Dr. Geuna, me manifestó no saber la causa del deterioro de Liliana. Ambos investigábamos en internet qué podía estar ocasionando todo. Y él me hablaba siempre de esperar un milagro.

El 13/10/2018 se ordenó su autopsia.

La pericia final a cargo del jefe del cuerpo médico forense de la provincia de Entre Ríos Dr Luis Moyano indica que no hay mala praxis. Sin embargo, el preliminar de autopsia habla de una coagulopatía, que la conclusión final no explica. Los resultados de anatómía patológica que los forenses solicitaron hablan de necrosis (muerte de tejido) de ambos riñones, hígado e intestinos.

Como querella y gracias a nuestro legista (el mismo de la causa Perez Volpin), solicitamos una ampliatoria de pericia final, presentando una serie de preguntas que fueron remitidas al cuerpo médico forense a cargo del Dr Moyano. Se tomaron 11 meses para enviar un resultado de autopsia pobre e incompleto, cuánto tiempo demorarán en responder todo aquello sobre lo que no concluyeron?

La pericia elaborada por nuestro legista en base a la historia clínica, el preliminar de autopsia y los resultados de anatomía patológica, nos indica claramente qué fue lo que le provocó a Liliana la circulación intravascular diseminada que le causó la isquemia generalizada de sus órganos.

Sabemos que la muerte de Liliana era evitable, y tenemos la certeza de que si la justicia existe, tiene que condenar a los responsables!

Mi nombre es Lorena Leonhardt, y mientras viva seguiré luchando por la verdad!